Camiones eléctricos: la promesa de la descarbonización se enfrenta al precio
La electrificación del transporte pesado avanza, pero el camino está plagado de obstáculos. Autobuses y camiones, motores voraces de combustible, se posicionan como el principal objetivo para reducir las emisiones en el sector por tierra. La transición, sin embargo, no es sencilla.

El peso de la autonomía y la carga
Un ingeniero sueco ha recorrido 73.500 kilómetros con un camión eléctrico de 27 toneladas, atravesando 21 países. Su experiencia revela una realidad compleja. El precio inicial, los tiempos de recarga y la autonomía real son factores que condicionan su viabilidad.
La autonomía, aunque ha mejorado, sigue siendo un problema. Los estándares de carga actuales, diseñados para turismos, son insuficientes para vehículos de estas dimensiones. El estándar MCS (Megawatt Charging System), con potencias de hasta 1 megavatio, ofrece una solución, permitiendo recargas del 20 al 80% en unos 30 minutos. Aun así, la infraestructura necesaria para soportar estas potencias no está completamente desarrollada. Algunos fabricantes, como MAN, experimentan con sistemas de 750 kW, pero muchos modelos aún dependen del estándar CCS, considerablemente más limitado.
El precio, sin duda, es la mayor barrera. Un Mercedes eActros 600 parte de unos 300.000 euros, mientras que el Tesla Semi se sitúa en rangos similares. El coste de un camión eléctrico es casi el doble que el de uno diésel, una diferencia que dificulta la adopción masiva.
A medio plazo, los fabricantes defienden que el coste total de propiedad podría ser competitivo. El menor coste de la electricidad y el mantenimiento reducido podrían compensar la inversión inicial. Pero esa rentabilidad depende de factores variables: el precio de la energía, el acceso a cargadores y las ayudas públicas.
Tesla ha generado gran expectación, pero la realidad del despliegue comercial del Tesla Semi, tras años de pruebas, está comenzando a materializarse en 2026. Otros fabricantes, como Scania y MAN, también están ampliando sus gamas con modelos como el Mercedes eActros 600, con baterías de hasta 728 kWh, y los eTGX y eTGS de MAN, que aspiran a alcanzar los 1.000 km de autonomía.
La clave no es solo la autonomía, sino la rapidez de la carga. Los camiones necesitan minimizar los tiempos de parada. Las soluciones intermedias, como los sistemas de 750 kW de MAN, intentan cerrar esa brecha. Pero la infraestructura de carga debe seguir el ritmo de la evolución tecnológica.
La electrificación del transporte pesado no es una cuestión de
