Carne a los 17: ¿revolución o riesgo en la carretera?
La Dirección General de Tráfico (DGT) se prepara para un cambio radical: permitir que jóvenes de 17 años obtengan el carné de conducir, bajo una estricta supervisión. Una directiva europea, la 2025/2205, impulsa esta medida, pero ¿será un avance en la movilidad juvenil o un riesgo añadido a nuestras carreteras?
El copiloto, un nuevo protagonista en la seguridad vial
El modelo, inspirado en la fórmula alemana, introduce la figura del “acompañante”, un adulto con responsabilidades que van más allá de simplemente dar indicaciones. Este copiloto, con al menos 24 años y un carné con al menos cinco años de antigüedad, deberá ser un ejemplo de conducción responsable. Y lo que pocos anticipaban: también estará sujeto a controles de alcohol y drogas, tal como lo estaría el conductor novel. La lógica es simple, pero contundente: el estado del acompañante influye directamente en la seguridad del joven al volante.
Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, lo explica: “En este permiso aparecerá un código, el 98.02, que identificará claramente a los conductores bajo este régimen”. Un código que, junto con la obligatoriedad de conducir acompañado hasta los 18 años, marcará la etapa inicial de autonomía de estos jóvenes conductores.
Pero los requisitos no terminan ahí. Para ser un acompañante válido, el adulto no puede haber perdido su licencia en los últimos cinco años, y la normativa europea deja la puerta abierta a que España endurezca aún más estas condiciones, limitando incluso el número de acompañantes permitidos por conductor. Se busca, en esencia, garantizar que esta figura sea un mentor responsable, no un cómplice de imprudencias.

El proceso de aprendizaje no cambiará, pero la supervisión sí
A pesar del cambio en la edad de acceso al carné, la DGT asegura que el proceso de formación teórica y práctica no se modificará sustancialmente. “El texto europeo se centra en la regulación de los exámenes y los requisitos de los examinadores, no en cómo formar a los conductores”, afirma Pérez. El foco, entonces, estará en la supervisión activa durante los primeros meses al volante, en la que el acompañante jugará un papel crucial.
La propuesta no está exenta de controversia. Algunos argumentan que facilitar el acceso al carné a los 17 años, incluso con supervisión, podría aumentar el riesgo de accidentes. Sin embargo, desde la DGT defienden que esta medida podría ser especialmente útil para jóvenes que viven en zonas rurales con escasa cobertura de transporte público o para aquellos que necesitan desplazarse por motivos académicos o laborales. La cifra, de momento, es un enigma: la DGT aún no ha estimado el impacto real de esta medida en la siniestralidad.
Más allá del debate sobre la edad, la directiva europea también contempla la introducción de un permiso de conducción digital, el fomento del uso de vehículos de combustión alternativa y un periodo probatorio de dos años para los conductores noveles. Un paquete de medidas que, en conjunto, buscan modernizar el sistema de licencias y adaptarlo a los desafíos del siglo XXI.
En definitiva, la llegada del carné a los 17 años plantea un nuevo paradigma en la seguridad vial. Un experimento que, de tener éxito, podría convertirse en la norma. Pero, como bien saben los veteranos de la carretera, la supervisión constante y la responsabilidad individual son, y serán siempre, los pilares fundamentales de una conducción segura. El tiempo dirá si este nuevo modelo logrará reducir el número de accidentes y formar a una generación de conductores más responsables.
