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Carreteras en ruinas: ¿quién paga por los daños a tu coche?

Grietas, baches, socavones. ¿estás harto de que las carreteras te arruinen el coche? No eres el único. Unas pocas pulgadas de asfalto en mal estado pueden traducirse en cientos de euros de reparación. Y la responsabilidad, a menudo, queda en el aire.

¿Tú puedes reclamar los daños por culpa de una carretera destrozada?

¿Tú puedes reclamar los daños por culpa de una carretera destrozada?

La Guardia Civil puede multarte por conducir con un vehículo en mal estado, pero ¿qué pasa si ese estado es consecuencia directa de la negligencia de la administración? La respuesta, aunque no sencilla, existe. El artículo 106 de la Constitución Española te garantiza una indemnización por daños materiales sufridos por el funcionamiento de los servicios públicos, y las carreteras entran en esta categoría.

Pero, ¿cómo se hace? Primero, identifica al responsable: Estado, comunidad autónoma, ayuntamiento. Luego, documenta todo: fotos, facturas del taller, posibles testigos. Demuestra que el daño es consecuencia directa del mal estado del asfalto. RACE recomienda buscar asesoramiento legal especializado. Algunas administraciones públicas, como la DGT, ofrecen canales para presentar quejas y reclamaciones. Es un proceso que requiere paciencia y pruebas, pero no es imposible.

La cifra habla por sí sola: según datos de la DGT, los daños causados por las malas condiciones de las carreteras superan los 500 millones de euros anuales. Una cifra que no incluye el tiempo perdido, la frustración y la incertidumbre que genera este problema.

Pero hay un detalle: las causas de fuerza mayor, como los desastres naturales, excluyen la posibilidad de reclamación. La jurisprudencia es clara en este punto. La clave está en demostrar la negligencia en el mantenimiento de la vía.

La administración tiene la obligación de mantener las infraestructuras en condiciones seguras. Si no lo hace, y eso se traduce en daños para los ciudadanos, la ley está de nuestro lado. No te quedes callado ante la injusticia. Tu coche, y tu bolsillo, te lo agradecerán.