Castelldefels: ¿una rotonda o una broma? la 'mini-glorieta' que divide a españa

En un giro inesperado que ha encendido las redes sociales, el Ayuntamiento de Castelldefels ha inaugurado una 'rotonda' que, a ojos de muchos, se asemeja más a una broma pesada. No es una rotonda, es un círculo rojo pintado sobre el asfalto, y su estreno ha sido, cuanto menos, accidentado.

El primer día, un camión la ignoró

La construcción, ubicada en la avenida Constitución, fue presentada por el consistorio como una solución para reducir la velocidad y facilitar el tráfico. Pero la realidad ha sido otra. Apenas unas horas después de su inauguración, un camión la sobrepasó por completo, un incidente capturado en vídeo y que se ha viralizado rápidamente. La pregunta que resuena en las redes no es si el camión cometió una infracción, sino si la propia estructura tiene sentido.

Fernando Lara, propietario de autoescuelas, recurre a la “regla del 2” para calcular las clases necesarias para aprobar el carné, una herramienta que, según él, es “estadística”. Pero la estadística, en este caso, parece haberse olvidado de la física. La ausencia de elementos físicos que delimiten la rotonda -más allá del llamativo círculo rojo- plantea serias dudas sobre su eficacia y seguridad.

Un diseño que desafía la normativa

Un diseño que desafía la normativa

El problema no es solo estético o anecdótico. Expertos en tráfico señalan que la 'mini-rotonda' de Castelldefels podría estar incumpliendo la Norma 3.1-IC, artículo 10.6.4, que exige un diámetro exterior mínimo de 28 metros para glorietas urbanas de un carril. El incumplimiento, según la normativa, debería estar justificado por costes desproporcionados. ¿Acaso la simple pintura sobre el asfalto representa un ahorro significativo que justifique este riesgo?

La ironía de la situación reside en que, sobre el papel, la idea es buena: mejorar la circulación y reducir la velocidad. Pero la ejecución ha resultado ser tan peculiar que ha generado más controversia que beneficio. Algunos conductores, acostumbrados a circular por la zona, pudieron haber actuado por inercia, sin percatarse del cambio. Otros, simplemente, no vieron nada que les impidiera continuar su camino.

La respuesta de los ciudadanos no se ha hecho esperar. Las redes sociales se han inundado de comentarios críticos, tachando la construcción de