Crisis en la guardia civil de tráfico: ¿quién quiere ser agente?

La Guardia Civil de Tráfico se enfrenta a una alarmante fuga de talento. La especialidad, antaño un símbolo de prestigio, se ve sumida en una crisis de captación de personal que amenaza con comprometer la seguridad vial.

¿Por qué huyen los agentes de tráfico?

¿Por qué huyen los agentes de tráfico?

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha revelado datos preocupantes: el curso de especialidad de Tráfico, que ofrecía 200 plazas, apenas arranca con 37 motoristas y 10 especialistas en investigación de siniestros. La situación es crítica, especialmente entre los motoristas, con solo 34 alumnos restantes.

Uno de los principales problemas, según la AUGC, es la falta de un sistema de turnos estable y equitativo. La disparidad entre unidades, con algunos destinos aplicando turnos 6x5 y otros 5x4, genera incertidumbre y dificulta la conciliación familiar. La ausencia de un turno fijo impide planificar la vida personal, un factor determinante para la retención del personal.

Pero la falta de estabilidad laboral no es el único factor. Los guardias civiles de Tráfico denuncian que la promesa de una subida de la productividad O3, anunciada hace tiempo, no se ha cumplido. La cantidad ofrecida, 57 euros mensuales, es insuficiente para compensar el aumento del coste de la vida, generando un sentimiento generalizado de abandono.

Además, la elevada peligrosidad del servicio y la excesiva carga burocrática, especialmente en la elaboración de atestados, contribuyen a desmotivar a los agentes. La DGT, a su vez, ha sido acusada de utilizar a los guardias civiles como transportistas, agravando la situación.

La falta de efectivos, la baja moral y las deficientes condiciones laborales impactan directamente en la seguridad vial. Un servicio debilitado se traduce en una menor prevención de accidentes y una atención menos eficiente a los siniestros. Y eso, al final, es un problema para todos.

Paqui, una de las pocas mujeres motoristas de la Guardia Civil, lo resume así: “Proteger también es esto”. Pero, ¿cuánto tiempo podrá la Guardia Civil de Tráfico mantener la seguridad en las carreteras con tan pocos recursos y tan poco apoyo?