Crisis en tráfico: la guardia civil pierde efectivos y la seguridad vial se resiente
La Guardia Civil se enfrenta a una alarmante fuga de talento en la Agrupación de Tráfico, la histórica especialidad que ahora lucha por atraer y retener personal. La falta de incentivos y condiciones laborales deficientes ponen en riesgo la seguridad vial.

La especialidad de tráfico, en declive
El último curso de especialidad de Tráfico ha sido un auténtico fracaso. Solo 37 motoristas y 10 especialistas en investigación de siniestros iniciaron la formación el 12 de enero, con una cifra que se ha reducido aún más hasta los actuales 34 motoristas. Esta desbandada, según la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), refleja una profunda desafección de los profesionales hacia esta rama del cuerpo.
Uno de los principales problemas, según la AUGC, radica en la ausencia de un sistema de turnos estable y equitativo. La disparidad entre unidades, con modelos como el 6x5 (MMMTTN) en algunos destinos y el 5x4 (MMTTN) en otros, genera una inseguridad que dificulta la conciliación familiar y personal. La falta de un turno fijo en la mayoría de las unidades agrava esta situación, creando una discriminación interna y una desventaja frente a otros cuerpos policiales.
Pero hay un detalle más: la promesa incumplida de una subida de la productividad O3, anunciada en 57 euros mensuales. Una cifra, señalan los agentes, que apenas compensa el aumento del coste de la vida. La situación se agrava con la excesiva carga burocrática, especialmente en la elaboración de atestados, y la alta peligrosidad del servicio.
La DGT, por su parte, ha sido objeto de críticas por utilizar a los guardias civiles como transportistas, sin ofrecer las condiciones adecuadas. Esta situación no solo afecta a la moral de los agentes, sino que tiene consecuencias directas en la seguridad vial. Menos efectivos, menos motivados y con condiciones laborales deficientes, significan un deterioro del servicio que impacta en la ciudadanía. La seguridad en nuestras carreteras no puede ser un lujo, sino una prioridad.