Dgt despliega 33 nuevos radares: mayor precaución en carreteras

La DGT refuerza la vigilancia en las carreteras españolas con la instalación de 33 nuevos radares fijos y de tramo, una medida que exige a los conductores una atención redoblada. La iniciativa, que se extenderá a 11 comunidades autónomas, busca frenar una realidad preocupante: la velocidad inadecuada sigue siendo un factor clave en los siniestros mortales.

La velocidad, un factor de riesgo persistente

La velocidad, un factor de riesgo persistente

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado la instalación de estos nuevos dispositivos en una amplia zona geográfica, desde Andalucía hasta Galicia, pasando por Asturias y Murcia. El objetivo, según fuentes de Tráfico, es mejorar la seguridad vial y reducir el número de accidentes. La cifra habla por sí sola: en 2024, 307 siniestros mortales estuvieron relacionados con la velocidad excesiva.

Pero hay un detalle: la medida no está exenta de controversia. La Asociación de la Guardia Civil ha expresado su preocupación por el impacto de algunos radares en el medio ambiente, señalando dificultades de funcionamiento en condiciones de desnivel.

Alicante, con tres nuevos radares de tramo en la A-31 y la A-7, se encuentra entre las regiones más vigiladas. Madrid también suma cuatro nuevos dispositivos, incluyendo radares en la M-501 y la M-601. En Asturias, la AS-116 y la AS-377 ahora cuentan con vigilancia fija.

El despliegue no se limita a las autopistas. Se han instalado radares en carreteras secundarias de toda España, como la N-232 en Zaragoza, la A-355 en Málaga o la RM-620 en Murcia. La DGT ha informado que no se procederá a la sanción durante el primer mes, otorgando un periodo de adaptación a los conductores.

La cifra habla por sí sola: la velocidad inadecuada sigue siendo un factor recurrente en el 24% de los siniestros mortales en carreteras. La DGT espera que esta medida contribuya a reducir ese porcentaje, aunque la realidad del tráfico español exige un cambio de mentalidad por parte de los conductores. La tecnología avanza, pero la responsabilidad individual sigue siendo la clave.

La DGT, a través de sus radares, busca implementar una cultura de respeto por las normas. Sin embargo, la eficacia de estos dispositivos depende en gran medida del comportamiento de cada conductor. La seguridad vial no es solo una cuestión de tecnología, sino de conciencia y responsabilidad.

El despliegue de estos 33 radares es un claro mensaje: la velocidad no es una opción, es una decisión con consecuencias. Y las consecuencias pueden ser irreparables.

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