El coche barato regresa: citroën busca salvar la automoción española de la crisis
El precio del automóvil en España se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza. La media de edad de nuestros turismos, ya disparada hasta los 14,6 años –superando la media europea–, es un reflejo directo de la imposibilidad de acceder a un vehículo nuevo para muchos conductores. Y el CEO de Citroën, Xavier Chardon, no lo pone en duda: ‘Somos cada vez más pobres’ y el IPC, con su voraz apetito inflacionista, dificulta aún más la posibilidad de una renovación del parque automovilístico.
Un déficit de tres millones y el fantasma del 2cv
Europa, lejos de recuperarse por completo de la pandemia de 2020, sigue presentando un déficit de tres millones de personas en términos de ventas de coches. Estados Unidos y China ya han superado los niveles prepandemia, mientras que España se estanca. Chardon es claro: “El 60% de esto se debe al simple hecho de que ya apenas hay coches por debajo de 15.000 euros”, una cifra que evidencia la barrera económica que impide a la mayoría de los españoles adquirir un vehículo nuevo. Pero Stellantis, con la patente de la marca francesa, no se rinde. La fábrica de Madrid se prepara para la fabricación de coches más asequibles, apostando por la idea de recuperar el icónico 2CV, un modelo que, según Chardon, “es una historia bastante triste que la edad media de los coches haya aumentado en más de dos años en los últimos cinco años”.
La vuelta al 2CV, con su motor ‘irreconocible’, no es solo una estrategia de costes; es una declaración de intenciones. Citroën se enfrenta al Renault 5, un líder de ventas en su segmento con un precio de 25.000 euros, y busca asestar un golpe contundente en el bolsillo de los consumidores. Pero no todo es optimismo. Las normativas europeas, con su enfoque en la electrificación, están presionando a los fabricantes, forzándolos a invertir en adaptar modelos existentes y, consecuentemente, aumentando los precios. Esto, a su vez, se traduce en recortes de personal en las fábricas.

La inflación, un enemigo implacable
La realidad es que, más allá de los planes de Stellantis, el coste de la vida, impulsado por la inflación, se ha convertido en el principal obstáculo. Si las familias no pueden llegar a fin de mes, la compra de un coche nuevo se desvanece como una ilusión. La edad media para adquirir el primer vehículo, según datos de ANFAC, se sitúa entre los 45 y los 55 años, un dato que refleja la situación económica actual y la necesidad de vehículos duraderos y fiables.
El futuro de la industria automotriz española pasa, por tanto, por la accesibilidad. Y Citroën, con su apuesta por un coche de segmento A por debajo de los 15.000 euros, se presenta como una posible respuesta. Una estrategia arriesgada, sí, pero también necesaria para evitar que el parque automovilístico siga envejeciendo y, con él, la economía del país.
