automocion

El fiesta st original: un deportivo compacto que redefinió el disfrute (2005)

El Ford Fiesta ST de primera generación, un nombre que resuena con fuerza entre los entusiastas del motor. Un coche que, a pesar de sus modestas dimensiones, demostró que la diversión al volante no tiene por qué ser exclusiva de los grandes deportivos. Su legado, hoy, sigue vivo.

Un deportivo inesperado: la base de un éxito

Un deportivo inesperado: la base de un éxito

Recordamos los ST200 y ST220, esos V6 que evocaban una época de pura adrenalina. Pero la historia del Fiesta ST comienza con un enfoque diferente, una apuesta por la ligereza y la agilidad. El Ford Fiesta, un icono europeo desde su lanzamiento en la década de 1970, encontró en esta variante una oportunidad para expandir su atractivo.

La quinta generación del Fiesta, presentada en 2005, fue el lienzo perfecto para el equipo RS de Ford. Un lavado de cara con faldones, alerón y llantas de 16 pulgadas le daban un aire más agresivo. Pero la verdadera magia se encontraba bajo el capó.

El motor, un 2.0 litros de cuatro cilindros, era el mismo que impulsaba al Mondeo, aunque retocado para entregar 150 CV y 190 Nm de par. Esta mecánica, combinada con una suspensión más rígida y un comportamiento equilibrado, ofrecía una experiencia de conducción sorprendentemente vivaz. A partir de 4.000 rpm, el Fiesta ST demostraba su carácter, sin la complejidad de un motor turbo.

El chasis, con un ligero peso en el eje trasero y un retoque en el eje trasero, permitía curvas con una confianza inesperada. Y la seguridad no faltaba, gracias a unos frenos de disco ventilados de 278 mm en la parte delantera, una novedad para el Fiesta.

El Fiesta ST original no buscaba la brutalidad, sino un equilibrio entre deportividad y utilidad diaria. Se posicionaba como una alternativa atractiva al Renault Clio Sport, el Peugeot 206 GTI y el Seat Ibiza FR. Un coche que podía ser disfrutado tanto en la ciudad como en carreteras secundarias.

Hoy, 21 años después de su lanzamiento, encontrar un ejemplar en buen estado puede costar alrededor de 6.000 euros. Un precio que, para quienes conocen su potencial, se antoja una ganga. El Fiesta ST original no solo demostró que un coche pequeño puede ser emocionante, sino que sentó las bases para las futuras generaciones de deportivos compactos. Un legado que perdura.