El gobierno al límite: la rebaja del iva a la gasolina, en la mira de europa

La incertidumbre se cierne sobre los bolsillos españoles. La medida del Gobierno, que buscaba paliar el impacto de la guerra en Ucrania sobre los precios de la gasolina y el diésel, se tambalea ante la presión europea y la inminente expiración de su vigencia.

Una ayuda temporal bajo escrutinio internacional

La medida, aprobada en marzo y prorrogada hasta junio, ha sido un alivio para los conductores, reduciendo el IVA de estos carburantes del 21% al 10%. Sin embargo, la posibilidad de su anulación ha generado dudas y un aumento en los precios, situados ahora en 1,53 euros por litro para el gasóleo y 1,45 euros para la gasolina. Si se eliminara, el precio medio podría dispararse entre 25 y 30 céntimos, llegando a 1,74 euros por litro para la gasolina y 1,67 para el diésel.

Según el Ejecutivo, la rebaja fue una intervención clave para evitar un encarecimiento del 30% de los combustibles. Pero Bruselas no comparte esta visión. La Dirección General de Impuestos y Aduanas del UE (DGTAXUD) ha instado a España a reducir los impuestos especiales, argumentando que la directiva europea no contempla la aplicación de tipos reducidos al suministro de combustible. La situación se complica aún más con la amenaza de una nueva norma en 2027 que limitará las emisiones de metano de los vehículos, a la que solo el 3% de los importados cumplirán.

Funcas y el riesgo de una inflación controlada

Funcas y el riesgo de una inflación controlada

La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) ha señalado que la prolongación de las medidas anticrisis podría contener la inflación en dos décimas, situándola en el 3,1%, frente al 3,3% previsto si se revertían las políticas fiscales. No obstante, este beneficio se ve amenazado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo, especialmente la situación en el estrecho de Ormuz, donde las aperturas intermitentes del canal plantean serias dudas sobre el suministro energético. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha defendido la temporalidad de las medidas, enfatizando que se optó por el IVA con un horizonte temporal definido, buscando ayudar a los hogares de manera intencionada.

La decisión final dependerá del apoyo parlamentario del Gobierno, que se enfrenta a un contexto geopolítico complejo y a la incertidumbre sobre la resolución del conflicto en Ucrania. El Congreso deberá sopesar los beneficios de la rebaja del IVA con las posibles repercusiones en las finanzas públicas y la presión de Europa. Por ahora, los consumidores se enfrentan a la posibilidad de un aumento significativo en el precio de los carburantes, lo que podría afectar significativamente a las vacaciones de verano y a la economía familiar.