El gobierno reduce el iva de la gasolina y el diésel: ¿cuánto ahorro realmente?
La gasolina y el diésel podrían bajar entre 20 y 30 céntimos por litro, pero la rebaja no es tan sencilla como parece.

La medida, temporal y condicionada a la evolución del precio del petróleo
El Gobierno ha aprobado una reducción temporal del IVA en los carburantes, pasando del 21% al 10%. Esta medida, contemplada en el Real Decreto-ley 7/2026, busca aliviar el bolsillo de los conductores tras el reciente repunte de los precios de la energía, consecuencias directas de la crisis en Oriente Próximo. La intención es que el precio en la gasolinera sea más accesible, pero la realidad es más compleja.
La rebaja del IVA se suma a una reducción en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, reforzando el efecto sobre el precio final. Esta reducción, que entró en vigor tras la aprobación del decreto, estará vigente hasta el 30 de junio de 2026, aunque su continuidad depende de la evolución del IPC de los carburantes. Si la variación del IPC de los carburantes no supera en más de un 15% la registrada en abril del año anterior, tanto la rebaja del IVA como la del Impuesto Especial se eliminarán.
El cálculo del precio final es un laberinto de factores. No solo influye el IVA, sino también el coste del petróleo, los gastos de refino y distribución, el tipo de cambio y los márgenes comerciales de cada comercializador. El precio del combustible que vemos en la gasolinera no es un simple reflejo de la reducción fiscal.
El precio de la gasolina alcanzó su máximo histórico en 2022, impulsado por la guerra en Ucrania. Ahora, la esperanza es que esta medida temporal traiga alivio. Según estimaciones del Gobierno, el ahorro podría ascender hasta los 30 céntimos por litro, lo que se traduciría en unos 20 euros menos al llenar un depósito de un coche de uso habitual. Sin embargo, esta cifra es orientativa y puede variar significativamente.
La doble imposición fiscal, con el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (fijo por litro) y el IVA aplicándose sobre ese precio, complica el análisis. A pesar de la inmediata aplicación de la rebaja en el IVA, su impacto en la gasolinera se dilatará en el tiempo. La incertidumbre persiste: si los precios del petróleo se estabilizan, el ahorro podría ser mayor. Pero si la crisis energética se prolonga, la rebaja podría ser solo temporal.
El Gobierno no ha contemplado una prórroga automática, lo que significa que, si la situación económica global no mejora, será necesario un nuevo decreto para mantener la reducción del IVA. Una decisión que, sin duda, tendrá un impacto considerable en el poder adquisitivo de los ciudadanos y en la economía española. La situación del mercado energético es volátil, y la política de precios, por lo tanto, también.
La medida, aunque bienintencionada, no es una solución definitiva. Simplemente, un respiro en un contexto de precios elevados. Y en este contexto, la perspectiva a medio plazo parece lejana.
