El motor V8 M156 de AMG: la primera creación autónoma de la marca
En la década de los 2000, las berlinas deportivas con motor V8 eran relativamente habituales, sobre todo en Alemania, donde la triple entente (Mercedes, BMW y Audi) ofrecía cada una su opción. Precisamente, el motor M156 fue uno de los más especiales, al ser el primer V8 desarrollado por AMG de manera independiente.

Un bloque innovador
La compañía alemana desarrolló un motor V8 atmosférico con 6.208 centímetros cúbicos, si bien recibió la denominación comercial 6.3, en homenaje al mítico M100 de 6.3 litros, el primer V8 de producción de Mercedes y de paso para cumplir con la legislación fiscal alemana, que obliga a redondear a la centena.
El M156 tenía características propias de AMG, como el espacio entre orificios o el diseño de los bloques. V8 M156, el primero diseñado de forma autónoma por AMG. AMG concibió este motor para utilizarlo en muchos modelos deportivos y de alto rendimiento, con una amplia variedad de potencias.
Debutó en el CLK AMG de 2007, con una potencia de 474 CV y 630 Nm de par, pero luego se extendió a otros vehículos, como el Mercedes Clase E W212. Para desarrollar el V8 M156, los ingenieros de AMG pusieron toda su experiencia adquirida en 30 años de carreras.
El bloque estaba construido con una aleación de aluminio y silicio para reducir el peso y maximizar el intercambio de calor. Los cilindros estaban recubiertos con una capa de plasma para aumentar la dureza de las paredes, al tiempo que minimizaba la fricción y llevaba un cigüeñal de acero forjado con contrapesos de alta densidad insertados.
Utilizaba una cabeza con doble árbol de levas, construida también con aleación de aluminio y silicio, con cuatro válvulas verticales por cilindro. La cámara de combustión era hemisférica con válvulas de admisión de 40 milímetros y válvulas de escape de 34 milímetros.
El motor M156 tenía un carácter propio. No era el rugido del AMG sobrealimentado de 5.5 litros que lo precedió, ni las revoluciones de un motor de cigüeñal plano. Había dignidad en su textura, un reflejo de la potencia honesta y precisa que entregaba. Sólo había que elegir la marcha y las revoluciones, y tu pie sabía exactamente lo que iba a obtener.
Utilizado en diferentes modelos, el M156 se vio en el E 63 AMG W212, con 525 CV a 6.800 vueltas y 630 Nm de par a partir de las 5.200 vueltas. Este fue el caso del E 63 AMG W212 que, combinado con una transmisión automática de siete relaciones, aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima limitada a 250 km/h.
Otras aplicaciones que tuvo el M156 fueron en el ML 63, el R 63, el S 63, el CL 63, el CLS 63, el C 63 y C 63 AMG Black Series y, finalmente, en el SL 63. El M156 atmosférico fue sustituido en 2012 por una versión biturbo con menos cilindrada.