Ford se rinde al suv: ¿adiós al sueño de los compactos?
El rugido de los motores de Ford, otrora sinónimo de deportivos compactos y ágiles, se atenúa. Jim Farley, CEO de la compañía, ha confirmado lo que muchos sospechaban: la era dorada del Fiesta, Focus y Sierra RS ha quedado atrás, eclipsada por la imparable ola de los SUV. Un cambio de rumbo que, aunque dictado por el mercado, deja un sabor amargo entre los puristas.

La nostalgia del pasado: un espejismo para ford
Farley, en una entrevista con CarExpert, no se anduvo con rodeos. Reconoció el afecto que muchos sienten por los modelos clásicos de la marca –“Todos conocen los Fiesta, los Focus y todos los productos con los que crecimos: los Sierra RS500, todos esos magníficos coches, los Falcon cupés… la lista es larga”– pero descartó un regreso a la fórmula del alto rendimiento en el segmento compacto. La realidad es que, pese a la reciente colaboración con Renault, la demanda simplemente no está ahí, y perseguir fantasmas del pasado solo generaría más pérdidas.
Las esperanzas de una reencarnación del ST o del RS, alimentadas por rumores persistentes en los últimos meses, se desvanecen como humo. “Miramos hacia adelante. No queremos quedarnos en el pasado”, sentenció Farley, dejando claro que la prioridad es adaptarse a las preferencias actuales del consumidor.
Pero hay un detalle que complica la ecuación: el ADN de Ford siempre ha estado ligado a la democratización del rendimiento. Henry Ford lo entendió así, y la promesa de un coche divertido y accesible sigue siendo un valor fundamental para la marca. La nueva estrategia, por lo tanto, se centra en ofrecer compactos más asequibles, sin caer en la trampa de replicar el éxito del pasado.
La compañía parece estar buscando un punto intermedio, una vía que le permita mantener su identidad sin hipotecar su futuro. Aunque las variantes Boss o Cobra para el Mustang podrían ser una opción más viable, la sombra de los compactos de alto rendimiento se alarga sobre el futuro de Ford.
La decisión de Farley, aunque pragmática, marca el fin de una era para los amantes de la conducción deportiva. La industria automotriz, implacable, se adapta. Y Ford, con la dirección puesta en el SUV, parece dispuesto a dejar atrás el legado de sus glorias compactas. Es un cambio, sin duda, que redefine el significado de “diversión en carretera” para la compañía del óvalo.
