Freelander 8: Chery y Jaguar Land Rover dan el puntapié inicial a su ambicioso proyecto en China

El mercado chino recibirá el Freelander 8, un SUV de gran formato que marca un giro inesperado en la estrategia de la alianza entre Chery y Jaguar Land Rover. La producción, ya en marcha en Changshu, China, arranca con el ejemplar número 00.000.001, un primer paso que desvela un proyecto mucho más amplio.

Una apuesta electrificada con un legado cuestionado

El Freelander 8, fruto de la colaboración entre Chery y JLR, se sitúa dentro de una nueva familia de vehículos electrificados, inicialmente pensada para el exigente mercado chino. Sin embargo, la marca no pretende replicar la oferta de Land Rover, sino establecerse como una entidad independiente, recuperando el nombre Freelander con un enfoque radicalmente distinto al del original, lanzado en los años noventa como un SUV compacto inferior a los modelos británicos.

La estrategia se basa en combinar la experiencia manufacturera de Chery con el know-how de JLR en diseño y desarrollo. El resultado, según las primeras informaciones, será un SUV de dimensiones considerables –5,12 metros de largo, 2,05 de ancho y 1,90 de alto– que incorpora una arquitectura EREV, un sistema eléctrico de autonomía extendida que utiliza un motor de combustión interna como generador. Esta tecnología, aunque aún no extendida en Europa, gana terreno en China, donde varios fabricantes la ven como una alternativa viable para la electrificación.

Detalles técnicos y un futuro incierto

Detalles técnicos y un futuro incierto

El bloque térmico del Freelander 8 será un motor de gasolina de 1.5 litros, cuya energía alimentará una batería NMC de 60,3 kWh, otorgándole una autonomía de hasta 221 km según el ciclo CLTC chino –una cifra que, inevitablemente, se verá reducida en condiciones de conducción reales. El modelo destaca por sus especificaciones mecánicas: suspensión neumática de doble cámara, bloqueo de diferencial delantero mecánico, diferencial trasero electrónico de deslizamiento limitado y una capacidad de remolque de 2.000 kg. El interior, según las primeras filtraciones, presume de una pantalla panorámica de 46,3 pulgadas que domina la base del salpicadero, un detalle que recuerda a la estética de BMW, aunque con una ejecución menos sutil.

La producción ya está en marcha y el Freelander 8 se posicionará inicialmente en el segmento medio-alto, compitiendo en un mercado chino cada vez más exigente. El 10 de agosto comenzará la preventa del modelo, marcando el inicio de una nueva era para la marca Freelander, una marca que, a pesar de recuperar un nombre histórico, deberá demostrar su valía para no convertirse en una mera curiosidad.