Geely, la astucia china: desata la producción en eeuu y destroza los aranceles
Geely ha encontrado una fisura en el muro arancelario de Estados Unidos, y no la ha buscado en Washington. La estrategia del gigante asiático, impulsada por la planta de Volvo en Carolina del Sur, es tan audaz como inesperada: fabricar directamente en suelo americano, dejando atrás las barreras comerciales y transformando un bloqueo en una oportunidad de expansión industrial.
El volvo de la nueva vida
La planta de Ridgeville, otrora dedicada al sedán S60, se ha reinventado. Tras la decisión de Volvo de abandonar ese modelo, la infraestructura quedó subutilizada. Geely, con la mayoría accionaria de la marca sueca, ha visto en este espacio un caballo de Troya. Ahora, la planta bulle con la producción del Volvo EX90 y el Polestar 3, dos SUVs eléctricos de alta gama que comparten plataformas de última generación desarrolladas por Geely.
El cambio no es meramente superficial; se trata de una reconfiguración completa del propósito de la planta. La transición de sedán a SUV es, en sí misma, un movimiento estratégico, pero lo más revelador es que los vehículos ya no son considerados importaciones chinas, sino productos fabricados localmente, eludiendo los aranceles punitivos que Estados Unidos ha impuesto sobre los vehículos eléctricos chinos.
El Geely E5, un SUV eléctrico que ha cosechado un éxito rotundo en China, es el ejemplo perfecto de esta estrategia. Su llegada a España es solo el principio. La intención declarada de la compañía es tener una presencia plena en el mercado estadounidense en un plazo de dos a tres años, una ambición que se ve reforzada por la creación de empleos en Carolina del Sur, una especie de póliza de seguro política contra futuras sanciones.

Más allá de los aranceles: la batalla por la seguridad
Pero la victoria de Geely no está exenta de obstáculos. El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha endurecido sus requisitos de seguridad nacional, especialmente en lo que respecta a los vehículos conectados que utilizan tecnología de países considerados una amenaza. La conectividad y la conducción autónoma se han convertido en un campo de batalla donde la procedencia del hardware y el software es fundamental.
Geely se enfrenta ahora a una nueva realidad: debe buscar proveedores de software occidentales o, más probablemente, establecer divisiones de ingeniería independientes fuera de China para sus operaciones en Norteamérica. La empresa ya está trabajando en la integración de ecosistemas tecnológicos que sean aceptables para los reguladores, una división profunda entre los modelos vendidos en Asia y los destinados al mercado estadounidense. La estrategia guarda paralelismos sorprendentes con la respuesta de los fabricantes japoneses en los años ochenta, cuando respondieron a las restricciones de exportación con la construcción de fábricas en estados clave.
He probado el Toyota C-HR+ y me atrevo a afirmar que, en diciembre, será el coche eléctrico más vendido del año. Y es que, como me recuerda la historia, la clave no es solo eliminar las barreras comerciales, sino integrarse en la cultura del país. Geely está siguiendo este manual al pie de la letra, apostando por la creación de puestos de trabajo en Carolina del Sur como una garantía de supervivencia. En definitiva, la batalla por el dominio del coche eléctrico no se ganará solo en los puertos de entrada, sino en la capacidad de las empresas para mimetizarse con el entorno y navegar por un laberinto regulatorio que cambia más rápido que la propia tecnología. La intención declarada de la compañía es clara: dominar el mercado estadounidense. Y para ello, no temen recurrir a la astucia, a la ingeniería y, sobre todo, a la fabricación local. La estrategia de Geely subraya que los aranceles son, a menudo, una herramienta contundente pero porosa en una economía global interconectada. Mientras los políticos en Washington debaten sobre porcentajes impositivos, los ingenieros de Hangzhou ya están instalando sus cadenas de montaje en suelo americano. Y esa, señores, es la verdadera victoria.”n
