Gobierno rebaja iva carburantes y rescata la factura de la luz

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha dado un giro de timón ante la escalada de precios de la gasolina y el diésel, anunciando una rebaja del IVA de los carburantes al 10%, una medida que busca aliviar el bolsillo de consumidores y empresas. La decisión, aprobada tras un Consejo de Ministros extraordinario, responde a la presión del sector y a la necesidad de mitigar los efectos económicos de la guerra en Irán.

El decreto incluye 80 medidas para paliar el shock energético

El decreto incluye 80 medidas para paliar el shock energético

Esta reducción del IVA, que equivale a una rebaja de 20 céntimos por litro, se suma a la eliminación del impuesto especial a los hidrocarburos, lo que podría suponer un ahorro de entre 30 y 40 céntimos adicionales por litro, según estimaciones del sector. La medida, que se extenderá por todo el año, tiene como objetivo contener el alza de los precios, que algunos expertos temen que puedan alcanzar los 4,50 euros el litro, como advierte José Luis Martín, responsable de una empresa de carburantes.

Pero hay un detalle: esta rebaja del IVA es distinta a la anterior, implementada al inicio de la guerra de Ucrania, que se limitó a un descuento de 20 céntimos. El Gobierno ha diseñado un paquete de 80 medidas con una movilización de 5.000 millones de euros, buscando un respaldo transversal en el Congreso de los Diputados, donde se convalidará el próximo jueves.

El plan no se limita a los carburantes. El Gobierno también baja el IVA de la electricidad del 21% al 10%, elimina el impuesto especial eléctrico (al 5%) y reduce el impuesto al valor de la producción eléctrica. Esto, unido a una rebaja del 10% en el gas natural, la leña y el pelet, busca frenar la subida de la factura de la luz. Además, se contempla una bonificación del 80% en los peajes eléctricos para la industria electrointensiva.

La medida incluye ayudas directas a sectores clave como transportistas, agricultores, pescaderos y ganaderos, con una ayuda de 0,20 euros por litro de combustible. También se facilitará la compra de fertilizantes y se reforzará el bono social eléctrico, que seguirá vigente durante todo 2026. El bono térmico también se verá fortalecido, y se prohibirán las interrupciones del suministro en los hogares más vulnerables.

El Gobierno apuesta por el rigor fiscal y el impulso de las energías renovables para afrontar este shock energético. La cifra habla por sí sola: el paquete de medidas movilizará 5.000 millones de euros, una apuesta ambiciosa que, según fuentes del Ejecutivo, supera las propuestas de otros países de la Unión Europea. El efecto inmediato será evidente: una respiración para los gastos de los hogares y una inyección de liquidez para las empresas.

Más allá de las medidas paliativas, el Gobierno ha puesto en marcha iniciativas para fomentar la eficiencia energética, como la reducción fiscal en la Renta para la instalación de placas solares, puntos de recarga o bombas de calor. Una apuesta a largo plazo que, sin duda, contribuirá a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La gestión de esta coyuntura, sin embargo, será un reto constante.

El decreto, que busca un amplio consenso político, llega en un momento crítico. La guerra en Irán amenaza con agravar aún más la situación energética global. El Gobierno ha actuado, pero el futuro, como siempre, es incierto.

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