Guerra en irán: el precio de la gasolina se dispara y repsol responde con descuentos
La guerra en Medio Oriente empieza a afectar directamente el bolsillo de los españoles. El precio de la gasolina y el diésel, ya en máximos históricos, ha experimentado un nuevo repunte este jueves, superando los 2 euros por litro en muchas gasolineras. La incertidumbre económica se suma a la ya latente preocupación por la inflación.

Repsol duplica los descuentos tras la subida del combustible
La escalada de precios, exacerbada por el cierre parcial del estrecho de Ormuz, ha generado inquietud. Ante esta situación, Repsol ha decidido tomar la iniciativa y ofrecer descuentos adicionales en gasolina y diésel a través de su programa de fidelización Waylet. El descuento, que se duplica hasta los 40 céntimos por litro, estará vigente del sábado 21 de marzo al 6 de abril.
“La bonificación del Gobierno me ha sentado fatal con la gasolina a dos euros”, declaró la política andaluza Susana Díaz, mostrando su descontento con las medidas gubernamentales.
Según el último Boletín Petrolero de la UE, la gasolina ronda los 1,709 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en 1,837 euros. Esta cifra, lejos de indicar una estabilización, sigue ascendiendo, lo que sugiere que la situación podría persistir durante semanas.
La medida de Repsol, que duplicará los descuentos ofrecidos a través de Waylet, es compatible con otros incentivos para transportistas y autónomos que hayan contratado servicios como Solred. El descuento específico para estos profesionales se incrementa en 5 céntimos por litro.
Esta acción de Repsol, aunque bienvenida por muchos consumidores, no es una solución definitiva. La compañía, como otros actores del sector, se enfrenta a un contexto complejo donde las tensiones geopolíticas impactan directamente en los precios de la energía. La estrategia de la empresa, sin embargo, podría mitigar, aunque sea parcialmente, el impacto de la guerra de Irán en el consumo de combustible de los españoles. La volatilidad del mercado energético, y su repercusión en la economía familiar, se perfilan como una realidad a largo plazo.