Iker casillas revive su pasión por los clásicos: vespino 'mortadelo' y bmw r27 en su garaje

El archiconocido portero del Real Madrid, Iker Casillas, ha sorprendido al mundo del motor al mostrar una faceta poco explorada de su vida: su afición por las motocicletas clásicas. Lejos de los deportivos de última generación, el exjugador prefiere piezas con historia y un valor sentimental innegable.

Un vespino 'mortadelo' y una bmw r27: el garaje de un campeón

El portero ha compartido imágenes en su cuenta de Instagram de su peculiar colección. Entre ellas, destaca un Vespino L, conocido como “Mortadelo” por su apariencia, una edición limitada y difícil de encontrar que incluye detalles como un sistema de encendido electrónico. La imagen es un recordatorio de la infancia de muchos españoles, pues el Vespino fue un icono de movilidad en los años 60 y 70.

Fabricado en España desde 1968, este ciclomotor de 50 cc se convirtió en el vehículo de muchos jóvenes, ofreciendo una alternativa económica y fácil de mantener. Durante más de tres décadas, se produjeron cerca de dos millones de unidades, un número que habla por sí solo de su popularidad. Ahora, encontrar uno en buen estado no es tarea sencilla, pero la unidad de Casillas parece estar en perfectas condiciones.

La bmw r27, un clásico con historia en la guardia civil

La bmw r27, un clásico con historia en la guardia civil

Pero el Vespino no es la única joya de la colección. También figura una BMW R27, una motocicleta alemana de principios de los 60 que fue utilizada durante años por la Guardia Civil de Tráfico. Con su motor de cuatro tiempos de 250 cc, ofrecía una fiabilidad y robustez que la hacían ideal para un uso profesional. Su diseño, sobrio y elegante, es un reflejo de la filosofía alemana de la época: funcionalidad y atemporalidad.

Aunque encontrar una BMW R27 en buen estado puede costar alrededor de 10.000 euros, la unidad de Casillas parece estar impecable. La combinación de estos dos modelos revela una profunda conexión del exjugador con el patrimonio motor español. No se trata de una apuesta por la velocidad, sino por la historia y la nostalgia.

Casillas no se ha sumado a la fiebre de los deportivos de alta gama. Su elección de estos clásicos, aunque modestos en prestaciones, refleja una preferencia por vehículos con alma, con una historia que contar. La decisión es un guiño a una época en la que la simplicidad y la funcionalidad eran virtudes. Un recordatorio de que el motor, al final, no solo se trata de velocidad, sino de sentimiento.

La colección de Iker Casillas, aunque discreta, es un testimonio de su afición por un motor que evoca recuerdos y despierta emociones. Un vínculo con un pasado que sigue vivo.

n,n