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La dgt escalonada: un asalto a los excesos de velocidad que aumenta los accidentes

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha lanzado una campaña de vigilancia sin precedentes, que se extiende durante toda una semana, para frenar el alarmante incremento de los accidentes por exceso de velocidad. Un ataque frontal a la imprudencia que, sorprendentemente, no parece estar dando los resultados esperados.

Un aumento preocupante: 307 muertes en un año

Los datos son contundentes: en 2024, se registraron 307 accidentes mortales atribuidos al exceso de velocidad, un 5,5% más que en 2023. Un incremento que pone en evidencia la persistencia de una conducta arriesgada que, lejos de disminuir, se mantiene como el tercer factor más recurrente en los siniestros viales, presente en más del 20% de los casos con víctimas.

La iniciativa, que involucra a la Guardia Civil y a las policías locales, se centra en tramos de alta peligrosidad y zonas con historial de accidentes. Pero, ¿es suficiente con la presencia visible de los controles para cambiar una mentalidad arraigada? Los resultados de la última operación de agosto revelan una desconcertante realidad: más de un millón de vehículos revisados, con 68.662 denuncias, un 6,7% más que en campañas anteriores. Una cifra que demuestra que, a pesar de los radares fijos, móviles e incluso el control aéreo, la velocidad inadecuada sigue siendo la norma para muchos.

La DGT subraya que esta campaña no es solo sancionadora, sino también preventiva. La visibilidad de los controles actúa como un elemento disuasorio, un recordatorio constante de las consecuencias de la imprudencia. Pero, ¿se trata realmente de una estrategia eficaz? Los estudios europeos son claros: un aumento de solo 10 km/h puede duplicar la probabilidad de un accidente mortal. Una simple ecuación que revela la fragilidad de la seguridad vial.

El precio de la impulsividad: un cálculo desolador

El precio de la impulsividad: un cálculo desolador

El Observatorio Europeo de Seguridad Vial advierte que una reducción media de 1 km/h podría evitar miles de muertes al año en Europa. Y el impacto es aún mayor a velocidades elevadas: a partir de 80 km/h, las posibilidades de sobrevivir a un atropello son prácticamente nulas. A 30 km/h, el riesgo de fallecimiento se reduce drásticamente. Es una realidad brutal que se traduce en una elección constante entre la velocidad y la vida.

Esta nueva campaña se enmarca dentro de la Estrategia Española de Seguridad Vial 2030 y el Plan Mundial del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030, ambos con el objetivo de reducir a la mitad el número de fallecidos en carretera para 2030. Pero, más allá de los objetivos, lo crucial es el cambio de comportamiento del conductor. La velocidad, como un enemigo invisible, sigue acechando en nuestras carreteras, y la DGT está decidida a enfrentarlo, aunque la batalla sea ardua.

La coordinación europea, a través de RoadPol, refuerza la idea de que esta no es una acción aislada, sino parte de un esfuerzo conjunto para mejorar la seguridad vial en toda Europa. Sin embargo, la persistencia de los excesos de velocidad, como se evidenció en la última campaña, plantea serias dudas sobre la efectividad de las medidas actuales. La respuesta, creo, no reside solo en los controles, sino en una profunda reflexión sobre nuestra cultura de conducción y un compromiso firme con la prudencia. La cifra habla por sí sola: 307 vidas perdidas en un año. No podemos permitir que siga así.