La gasolina dispara los precios: ¿el eléctrico se vuelve la única opción viable?
El bolsillo del conductor se resiente. En solo dos semanas, el precio de la gasolina ha escalado un 29%, superando los 1,78 euros por litro. ¿El resultado? Más españoles consideran seriamente el salto a la electrificación, con ahorros que, según un análisis reciente, pueden alcanzar los 10 euros cada 100 kilómetros.

La diferencia se acentúa: el eléctrico gana terreno
La subida del combustible ha puesto de manifiesto la creciente rentabilidad de los vehículos eléctricos. Un estudio conjunto de Omoda y Jaecoo detalla las diferencias de coste, mostrando que un coche de gasolina con un consumo medio de 7 litros cada 100 km ahora cuesta 12,48 euros por cada 100 km, frente a los 10,43 euros de hace unas semanas. Este incremento de más de 2 euros por cada 100 km representa un cambio significativo.
La alternativa híbrida enchufable ofrece una mejora notable. Con un consumo de 5,3 litros cada 100 km, el coste se sitúa en 9,44 euros, un ahorro de 3,04 euros en comparación con el modelo de gasolina. Y si hablamos de eléctricos puros, la brecha se amplía aún más. Con un consumo de 15,9 kWh cada 100 km y un precio de recarga doméstica de 0,18 euros por kWh, el coste por kilómetro baja a solo 2,86 euros. Una diferencia de 9,62 euros por cada 100 kilómetros respecto a la gasolina. ¿Y el uso de puntos de carga públicos? Llega a los 0,50 euros por kWh, situando el coste en 7,95 euros, aunque sigue siendo superior a la recarga en casa.
Pero hay un detalle: el ahorro de un coche eléctrico frente a uno de gasolina ha aumentado un 27,1% desde principios de marzo, pasando de 7,57 euros a 9,62 euros por cada 100 km. Esta volatilidad del precio de la gasolina, contrastada con la estabilidad del coste de la electricidad en el hogar, impulsa la decisión de muchos consumidores.
El mayor coste inicial de un vehículo eléctrico se ve compensado cada vez más por el ahorro a largo plazo. Y mientras las fluctuaciones del precio de la gasolina siguen siendo un quebradero de cabeza, la electricidad doméstica se presenta como una alternativa predecible. La cifra habla por sí sola: la electrificación ya no es una opción de nicho, sino una respuesta práctica a la escalada del precio del combustible.
El cambio no es solo una cuestión de ahorro económico; es una declaración de intenciones frente a un futuro energético incierto. Y con cada litro de gasolina que se consume, la transición hacia la movilidad eléctrica se acelera.