La m-70 resucita: un anillo de carreteras para desatascar madrid
Hace más de dos décadas, la idea de la M-70, un ambicioso proyecto para rodear Madrid y conectar las provincias de Segovia, Ávila, Toledo y Guadalajara, fue relegada a un segundo plano. Ahora, tras una serie de movimientos políticos y la aprobación del bypass de la A-40 en Castilla-La Mancha, esa visión parece, sorprendentemente, más viable que nunca.
Un retorno estratégico
El proyecto, conocido como ‘Pentágono’ por su forma geométrica, busca descongestionar las principales vías de acceso a la capital, aliviando la presión sobre la A-2, A-3 y A-4. La reciente aprobación de la A-40, con un coste de 240 millones, se presenta como la piedra angular para la reactivación de la M-70, un puente hacia la vertebración de la España central.
El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha declarado que esta obra debe convertirse en “la M-70 de Madrid”, un guiño a la magnitud del plan. La A-40, que conecta Toledo y Ocaña, se erige como el elemento clave para dar forma al anillo rodado.

La circunvalación: un plan complejo
La M-70, en su concepción original, implicaría una red de autopistas que conectaría las seis principales arterias radiales de Madrid: A-1, A-2, A-3, A-4, A-5 y A-6. La infraestructura se basaría en la A-40, la A-28 (un proyecto paralizado), la AP-51 y la AP-61, con interconexiones estratégicas. El trazado, sin embargo, presenta desafíos significativos, especialmente en los tramos que deben sortear la Sierra de Guadarrama y conectar Guadalajara con Tarancón.
Los trabajos ya están en marcha en el tramo de Segovia a Ávila y se espera que pronto se complete el enlace entre Maqueda y Cuenca. No obstante, los obstáculos persisten en la unión de Ávila y Guadalajara, así como en la conexión entre Guadalajara y Tarancón. Se barajan alternativas como la extensión de la N-110 hacia Riaza o la utilización del recorrido de la N-110, descendiendo por la A-1, para evitar la sierra.

Beneficios económicos y de movilidad
El proyecto no solo busca aliviar el tráfico en Madrid, sino también impulsar el desarrollo económico de las provincias colindantes. Se estima que miles de trabajadores de Segovia, Ávila, Toledo y Guadalajara, que diariamente se desplazan a la capital en busca de empleo, se beneficiarían de un acceso más rápido y eficiente. Además, se espera que la revitalización de estas áreas genere nuevas oportunidades de negocio y empleo.
El gobierno central ha abierto el plazo para ayudas de 1.500 euros por la entrega de vehículos con etiqueta A y B, un incentivo que podría acelerar la transición hacia una flota más limpia y contribuir a la sostenibilidad del proyecto. La M-70, en definitiva, representa una apuesta decidida por la movilidad y el desarrollo territorial, un regreso de una idea que, tras dos décadas de espera, parece estar lista para volver a la carretera.