Millones desperdiciados: la flota de ice se esconde en un garaje tras un gasto de 3 millones de dólares
La administración Trump gastó cerca de 3 millones de dólares en una flota de vehículos nuevos para la agencia ICE, pero en lugar de patrullar las calles, muchos de estos coches permanecen ocultos. ¿Por qué?

¿Por qué la flota de ice, financiada con fondos públicos, se mantiene oculta?
La agencia de aplicación de las leyes de inmigración, aduanas y seguridad interior, parte del Departamento de Seguridad Nacional, adquirió 2.500 vehículos con un llamativo diseño –franjas rojas y blancas, logotipos dorados y el lema “Defend the Homeland”– a finales de 2025. El coste total ascendió a alrededor de 2,6 millones de euros, una inversión que ha generado controversia y desconfianza.
La iniciativa, que buscaba modernizar la imagen de la agencia, inspirada supuestamente en el avión privado del expresidente Donald Trump, no ha convencido a los 20.000 agentes que componen ICE. Fuentes internas describen los vehículos como “ridículos” y señalan que la identificación ostentosa compromete la discreción necesaria para las operaciones de control.
Una fuente cercana a la compra reveló que ICE nunca había utilizado vehículos rotulados para su trabajo habitual. “No quieres anunciar lo que estás haciendo”, afirmó, reflejando la preocupación de muchos agentes de que la visibilidad de los coches revele la naturaleza de sus actividades.
Además, se informa que la agencia está intentando modificar los pedidos pendientes para que las próximas entregas no incluyan el rotulado. Según algunos informes, los vehículos ya adquiridos están prácticamente apartados del servicio, escondidos en garajes para evitar su uso. La agencia niega rotundamente estas acusaciones, asegurando que los vehículos rotulados complementan la flota existente y apoyan operaciones en todo el país.
El contrato para rotular 25 Chevrolet Tahoe, destinados a tareas de reclutamiento, fue adjudicado a una empresa de motorsport dirigida por un donante republicano, con un coste de 2,25 millones de dólares. La agencia también gastó más de 120.000 dólares en la compra de dos Ford Mustang GT y otros tres contratos, valorados entre 150.000 y 200.000 dólares, para el rotulado de diversos vehículos.
La cuestión plantea serias dudas sobre la eficiencia del gasto público y la prioridad de la agencia. ¿Se priorizó la imagen sobre la funcionalidad, y a qué costo?
La decisión de invertir millones en una flota de vehículos que, en la práctica, no se utilizan, pone de manifiesto una desconexión entre la estrategia de comunicación de la agencia y las necesidades reales de sus agentes. La cifra habla por sí sola: 3 millones de dólares desperdiciados en coches que prefieren permanecer ocultos.
La política de ICE, y la gestión de fondos públicos que la sustenta, se han convertido en un claro ejemplo de cómo la imagen, a veces, puede eclipsar la utilidad. Mientras tanto, el debate sobre la transparencia y la rendición de cuentas continúa creciendo.
