Pepsico acelera la electrificación: 100 camiones eléctricos en india y una apuesta audaz
La industria del transporte pesado se enfrenta a una transformación radical. PepsiCo, lejos de ser un mero espectador, ha dado un zarpazo a la obsolescencia del diésel, apostando por una flota de 100 camiones 100% eléctricos en India –un primer paso, sí, pero con un alcance y una ambición que pocos se atreven a vislumbrar.
Un cambio de paradigma en la logística
La multinacional, en colaboración con su socio Vayudoot Road Carriers, ha decidido reemplazar ocho camiones de combustión por una nueva generación de vehículos eléctricos, operando inicialmente en rutas estratégicas que conectan Kosi, en Uttar Pradesh, y Pataudi, en Haryana. Un trayecto de 115 kilómetros que, según sus cálculos, recorrerán casi 480.000 kilómetros al año –una cifra que se espera duplicar en los próximos ejercicios.
Pero no se trata solo de cambiar un motor por otro. PepsiCo ha optado por una estrategia inteligente, adaptando modelos de Tata Motors y Eicher Motors mediante la expertise de Kalyani Powertrain. Una solución pragmática que acelera la transición, minimiza costes y aprovecha la infraestructura existente. No se trata de reinventar la rueda, sino de mejorarla, y mucho.
Alexander Vlaskamp, CEO de MAN Truck & Bus, lo deja claro: “El camión eléctrico ya sale rentable; se amortiza en 2,5 años”. Una afirmación que, si bien requiere matices, indica un cambio de mentalidad en el sector. La tecnología, a pesar de los desafíos de infraestructura, está demostrando su viabilidad.

Más allá del diésel: una visión a largo plazo
La apuesta de PepsiCo se extiende mucho más allá de estos 100 camiones. La compañía ha anunciado la adquisición de más de 400 vehículos eléctricos ligeros –de tres y cuatro ruedas– para su red de distribución en India. Y no se limitan a la electrificación pura: también planean incorporar vehículos a gas natural comprimido (GNC) en regiones específicas, buscando un equilibrio entre eficiencia y sostenibilidad.
La iniciativa, que supera con creces las expectativas iniciales, revela un compromiso real con la descarbonización de un sector tradicionalmente difícil de transformar. Un sector que, hasta hace poco, parecía anclado a la quema de combustibles fósiles. Pero la hoja de ruta de PepsiCo demuestra que el cambio es posible, aunque no fácil. Y no solo en India. Las inversiones en Alemania, con proyectos que superan los 5,9 millones de euros, demuestran que la electrificación, con catenaria incluida, está siendo explorada a gran escala.
La producción de los camiones eléctricos, prevista para 2025, ya ha generado más de 700 pedidos, y MAN Truck & Bus congela la potencia de carga en 750 kW, alcanzando el 90% de capacidad en tan solo 30 minutos. La implementación del Megawatt Charging System (MCS) a partir del segundo trimestre de 2026 sinaliza un salto cualitativo en la velocidad de carga.
Pero, admitámoslo, la verdadera medida del éxito no reside en la tecnología, sino en el impacto. PepsiCo no está solo en este camino. El sector necesita catalizadores como este, capaces de romper paradigmas y demostrar que la sostenibilidad no es una utopía, sino una necesidad imperiosa. Y la cifra, 480.000 kilómetros al año, es solo el principio.
