Polestar 6: el sueño eléctrico se estanca, la rentabilidad frena el rugido
El Polestar 6, esa promesa de descapotable deportivo eléctrico que sembró entusiasmo en todo el mundo, se enfrenta a un futuro incierto. Graeme Lambert, el rostro de la marca, lo confirma: el proyecto, a pesar de estar rozando el 95% de su finalización, se detiene en seco.

La estrategia financiera cambia el rumbo
La realidad del mercado automotriz actual, con una demanda de vehículos eléctricos en descenso y una feroz competencia de precios, ha obligado a Polestar a replantear sus prioridades. El lujo, en este caso, se considera un capricho que no se puede permitir en el corto plazo. La junta directiva ha optado por invertir en modelos con un potencial de ventas masivo, como la segunda generación del Polestar 2 y, sobre todo, en el Polestar 7, un todocamino compacto que se perfila como la llave para asegurar el flujo de caja de la compañía.
Lambert justifica esta decisión con una astuta estrategia de ingeniería: el Polestar 6 comparte prácticamente todos sus componentes mecánicos, plataforma y tecnología interna con el Polestar 5, la berlina de gran turismo que se lanzará imminente. Este uso compartido de componentes, gracias a la sofisticada arquitectura de aluminio adherido de la marca, Polestar Performance Architecture, ha reducido significativamente el trabajo de desarrollo. El prototipo ya incorpora sus motores eléctricos definitivos, un paquete de baterías de 120 kWh, la avanzada arquitectura eléctrica de 800 voltios y un sistema de suspensión completamente calibrado. Básicamente, es una versión de dos puertas y descapotable del Polestar 5.
Pero la distancia a la producción en serie sigue siendo considerable. El mecanismo del techo duro retráctil y el diseño específico de las plazas traseras son los únicos elementos que impiden que el Polestar 6 llegue a los concesionarios antes de 2029. Las estimaciones actuales apuntan a un precio de alrededor de 200.000 dólares, lo que lo convierte en un producto de nicho y con un volumen de ventas limitado. Además, un factor geopolítico podría obstaculizar su llegada a Estados Unidos, incluso si la fabricación final se decide en China, donde se ensamblará junto al Polestar 5.
2029: La fecha estimada de su lanzamiento. Una espera que, para los entusiastas, se anuncia como un largo invierno. La promesa de un descapotable eléctrico de alto rendimiento se ve, por ahora, relegada a un sueño guardado bajo llave.
