Rolls-royce retrocede: la demanda frena el eléctrico spectre

El plan de las marcas de lujo para electrificar sus flotas se tambalea. Rolls-Royce, tras la retirada de Bentley y Aston Martin, confirma el replanteamiento de su apuesta por el coche eléctrico. El CEO, Chris Brownridge, ha dejado claro que la demanda no está cumpliendo las expectativas.

El v12 sigue siendo rey en el universo rolls-royce

El v12 sigue siendo rey en el universo rolls-royce

La promesa de un futuro silencioso y eléctrico que hizo el entonces CEO, Torsten Müller-Ötvös, en 2022, parece haber quedado en el olvido. El Spectre, el primer modelo eléctrico de la marca, ha experimentado un desplome de ventas del 50% en 2025, mientras la demanda de motores de combustión interna se mantiene alta.

“Por cada cliente que adora un vehículo eléctrico, hay otro que no”, afirmó Brownridge en una entrevista con The Times. La realidad es que los compradores de Rolls-Royce, multimillonarios acostumbrados al lujo más tradicional, valoran sobre todo la potencia y el sonido característico de un motor V12.

La decisión de Rolls-Royce de no electrificar completamente su flota antes de 2030, como se había anunciado previamente, refleja esta realidad. La empresa ahora se centrará en “fabricar lo que se pide”, dejando que los clientes dicten el futuro de la marca. Un movimiento que, sin duda, pone en tela de juicio las estrategias de electrificación de otras marcas de lujo.

Esta evolución se produce poco después de que la Unión Europea aplazara la prohibición de la venta de coches de combustión hasta 2035, otorgando a Rolls-Royce más margen de maniobra para convencer a su clientela. El camino recorrido por un ingeniero sueco con un camión eléctrico de 27 toneladas, recorriendo 73.500 km y 21 países, sirve de contrapunto a esta decisión. Su experiencia, aunque valiosa, no parece alterar el rumbo de la marca británica.

La estrategia de Rolls-Royce es clara: no forzar la transición, sino adaptarse a las preferencias de sus clientes. El Spectre seguirá existiendo, pero la compañía apostará por mantener la disponibilidad de motores de gasolina durante la próxima década, al menos hasta que la legislación lo permita. Un posicionamiento que, a pesar de las críticas de algunos sectores, parece ser el más sensato para una marca con una historia y una identidad tan arraigadas.

El futuro eléctrico de Rolls-Royce, por ahora, se presenta como una coexistencia de mundos: hiperdeportivos con V12 y vehículoseléctricos, una apuesta por la tradición que, en el mercado del lujo, aún tiene mucho que decir.