Tesla silencia dos épocas: el fin de los model s y x y el despegue de optimus
Elon Musk ha dado el visto bueno a una decisión radical: Tesla cierra definitivamente la producción de los Model S y Model X, los pilares que catapultaron a la compañía al estrellato. Un acto de reinvención que reorienta el enfoque de la empresa hacia la inteligencia artificial y la robótica, dejando atrás la obsesión por las cifras de ventas de coches eléctricos.
El legado de dos pioneros
Durante más de una década, los Model S y Model X fueron la cara visible de Tesla, demostrando que un vehículo eléctrico podía desafiar al lujo y al rendimiento de la competencia. El Model S, lanzado en 2012, no solo popularizó la idea de la autonomía eléctrica, sino que también sentó las bases de la marca. El Model X, con sus distintivas puertas de alas de gaviota, se convirtió en un icono, aunque su complejidad y precio lo relegaron a un papel secundario.
Pero el auge de modelos más asequibles como el Model 3 y el Model Y, con su mayor atractivo para un mercado más amplio, erosionó la cuota de mercado de estos dos modelos premium. Las cifras hablan por sí solas: las ventas de estos vehículos se habían reducido a una fracción de las entregas totales, lo que obligó a Musk a replantearse la estrategia.
Antes de abandonar la producción en masa, Tesla ha lanzado una edición final, la Signature Edition, con tan solo 350 unidades –250 Model S y 100 Model X– disponibles exclusivamente para clientes seleccionados, un gesto de agradecimiento a la lealtad de sus compradores más fieles. Un último suspiro de exclusividad antes de que estos vehículos se conviertan en objetos de deseo para coleccionistas.

Más allá del asfalto: un futuro robótico
La desaparición de los Model S y Model X no es, sin embargo, una simple decisión comercial. Es el preludio de una transformación profunda en Tesla. Musk ha dejado claro que la empresa debe dejar de ser percibida solo como un fabricante de automóviles y convertirse en un líder en inteligencia artificial, robótica y autonomía. La capacidad productiva liberada por la cesación de la producción de estos modelos se destinará a la fabricación del robot humanoide Optimus, un proyecto ambicioso que podría superar en importancia al negocio automotriz.
La fábrica de Fremont, otrora el corazón de la producción de Model S y Model X, se convertirá en el centro neurálgico de esta nueva estrategia. Paralelamente, Tesla está invirtiendo fuertemente en la conducción autónoma y en el Cybercab, un robotaxi que pretende revolucionar el transporte urbano, prescindiendo completamente de volante ypedales. Musk apuesta tan convencido por esta visión que planea producir más Cybercabs que cualquier otro modelo de su gama actual.
Si bien los avances en la autonomía son más lentos de lo esperado, la decisión de sacrificar los Model S y Model X es una declaración de intenciones clara: Tesla se enfoca en el futuro, un futuro donde los robots, no los coches, sean la clave del éxito. Y la fábrica de Fremont, silenciosa ahora, será el laboratorio donde se forjará esa nueva realidad.”n
