Ue endurece las reglas para viajar con mascotas: un control sanitario sin precedentes
La Unión Europea ha elevado el listón en materia de transporte de animales de compañía, transformando lo que antes era una simple formalidad en un complejo entramado de requisitos y controles. El cambio, que entrará en vigor el 22 de abril, busca frenar el tráfico ilegal de mascotas y garantizar la seguridad sanitaria del territorio comunitario.
El microchip y el pasaporte europeo: requisitos imprescindibles
La base legal para estas nuevas restricciones reside en reglamentos europeos anteriores, pero su aplicación se ha intensificado. Ahora, el viaje con perros, gatos y hurones se convierte en un ejercicio de diligencia: identificación mediante microchip, vacunación contra la rabia y la posesión de un pasaporte europeo para animales de compañía son, sin duda, los pilares fundamentales.
Pero la novedad reside en un aspecto que ha generado controversia: lo que ocurre cuando el animal viaja sin su dueño. La normativa establece una excepción, permitiendo el traslado con una persona autorizada, siempre que esta viaje en un plazo máximo de cinco días respecto al viaje del animal. Esta medida, aparentemente restrictiva, tiene un fundamento legal sólido: el desplazamiento sin compañía revierte a las normas de importación y comercio de animales, con controles veterinarios significativamente más rigurosos.

Más allá del dueño: la supervisión veterinaria se intensifica
Este endurecimiento implica, en la práctica, controles veterinarios adicionales, documentación reforzada y una supervisión más exhaustiva en los puntos de entrada y salida. La UE se ha propuesto cerrar lagunas legales que facilitaban el traslado de animales bajo apariencia de viajes personales, vinculados a prácticas comerciales irregulares. La Guardia Civil ya ha advertido sobre el peligro de la pegatina que indica un viaje con mascota: una señal de alerta, no una autorización.
Además de la figura del dueño autorizado, la normativa exige el cumplimiento de las normas zoosanitarias aplicables a la importación o comercio de estas especies en la UE. Los propietarios de mascotas exóticas, como aves o reptiles, deberán prestar especial atención a la normativa nacional del país destino, complementando las exigencias europeas.
La cantidad de animales transportados también está limitada a cinco por persona, salvo excepciones justificadas. Superar este límite conlleva la aplicación de las regulaciones del comercio animal, lo que implica una mayor carga administrativa y control.

Reacciones y perspectivas: un debate en curso
La reacción de los ciudadanos ha sido mixta. Algunos propietarios de mascotas denuncian una mayor burocracia, mientras que otros valoran el refuerzo del control sanitario y la lucha contra el tráfico ilegal. Pero la intención de la Unión Europea es clara: garantizar la seguridad, el control y la transparencia de los desplazamientos de animales, más allá de las simples consideraciones personales.
La UE no busca restringir la movilidad, sino garantizarla. Un enfoque pragmático, quizás, pero que refleja la creciente preocupación por la salud pública y la seguridad alimentaria en un mercado animal cada vez más globalizado.
