Volkswagen golf g60: el compacto explosivo que casi lo peta todo

El rugido del asfalto aún resuena en la memoria de aquellos que, en los ochenta, se quedaron sin aliento ante el Volkswagen Golf G60. Un deportivo compacto que, lejos de ser un simple añadido a la gama, se erigió como una declaración de intenciones, un desafío a la norma.

El g60, un monstruo de 160 cv

Con el ADN de Audi en su corazón, gracias al compresor volumétrico G-Lader integrado en el mítico motor EA827, el G60 representaba un salto cualitativo. Un bloque diseñado íntegramente por la casa alemana, reconocido por su rendimiento y fiabilidad. Este compresor, un detalle de ingeniería crucial, elevaba la potencia hasta los 160 CV a 5.600 vueltas y 225 Nm de par, superando con creces los 139 CV del Golf GTI convencional.

Pero Volkswagen no se conformó. La dirección de Wolfsburgo, con su inagotable sed de potencia, vio en el Golf una oportunidad. Un Golf con 160 CV, según sus cálculos, todavía era un poco tímido. Así que, con un toque de 'tabasco' y 'salsa', nació el Golf G60 Limited.

El g60 limited: 210 cv y tracción total

El g60 limited: 210 cv y tracción total

Esta versión, una especie de híbrido entre el GTI y las dos ediciones G60, elevaba la cifra de potencia hasta los 210 CV y 252 Nm de par. Un logro conseguido gracias a la combinación de la culata de doble árbol de levas del GTI 16 válvulas con la entrega de potencia a bajas revoluciones de las versiones sobrealimentadas de 8 válvulas. Y, como si fuera poco, se mantenía la tracción total Syncro, un sistema que, en aquel entonces, era una rareza en un compacto alemán.

Con esa configuración, el Golf G60 Limited aceleraba de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 247 km/h. Números que, para la época, eran francamente espectaculares. Un verdadero bestia utilitaria.

Y, por si fuera poco, esta edición especial se fabricó en tan solo 71 unidades. Un número irrisorio que refleja su exclusividad y el precio astronómico que se pagó por ellas en 1989: 68.500 marcos alemanes, una locura en plena transición hacia la reunificación. Hoy, eso equivaldría a más de 70.000 euros. Un precio que lo coloca en la categoría de un objeto de deseo, un recuerdo de una época en la que la potencia y el diseño austero se combinaban para crear un deportivo inolvidable.

El Golf G60 Limited no fue solo un coche, fue un precursor. Un antecesor del Golf R32, que en 2003 deslumbró al mundo con su V6 de 3.2 litros. Pero, sin duda, el G60 marcó el camino, demostrando que incluso un compacto puede tener un alma de deportivo.