Guerra en oriente medio: el estrecho de ormuz en llamas y el petróleo se dispara

La tensión global se ha disparado tras el ataque a Irán, con el asesinato del líder supremo Ali Jameneí. La respuesta de Estados Unidos e Israel ha provocado el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro energético mundial.

El petróleo se enfrenta a una nueva tormenta

El petróleo se enfrenta a una nueva tormenta

El Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20-25% del petróleo global y un 30% del gas, se encuentra ahora en una situación de alto riesgo. Aunque Irán no ha bloqueado completamente el paso, el riesgo de ataques ha paralizado las operaciones logísticas. El USS Dwight D. Eisenhower y otros buques de guerra han cruzado el estrecho, pero la incertidumbre persiste.

El precio del barril de Brent para entrega en mayo ha escalado un 2,98%, superando los 80 dólares. El gas natural también experimenta un fuerte repunte, con el contrato TTF en los Países Bajos disparándose un 40,8%. La situación afecta especialmente a Europa, que depende en gran medida del suministro iraní.

Donald Trump ha pronosticado una duración de la guerra de cuatro a cinco semanas, aunque muchos analistas temen un escenario mucho más prolongado. Si el conflicto se extiende por varios meses, el precio del petróleo podría alcanzar los 140 dólares, según estimaciones. Esta escalada tiene consecuencias directas en la inflación, que podría ascender al 9% o más en Estados Unidos, afectando a la campaña de medio mandato del presidente.

La dependencia energética de China de Irán complica la situación. Si bien el gigante asiático importa solo el 10% del crudo iraní, una interrupción prolongada del suministro podría generar desequilibrios importantes.

Lo que nadie cuenta es la fragilidad de la cadena de suministro global. Las empresas, acostumbradas a una relativa estabilidad, se enfrentan ahora a un riesgo de interrupciones sin precedentes. La volatilidad del mercado energético se refleja ya en los precios de los combustibles, que se disparan en las gasolineras.

La situación actual presenta un desafío complejo para la política energética mundial, obligando a replantear estrategias y buscar alternativas para asegurar el suministro. La incertidumbre es la única certeza.