Glp: el gas que desata la furia de las zbe y desacelera a los diesel
El rugido del motor está perdiendo fuerza. En España, el licuado de petróleo (GLP) no solo está rompiendo récords de ventas, sino que se ha convertido en la herramienta clave para que conductores y fabricantes eviten las restricciones de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

Un despegue explosivo
Las cifras hablan por sí solas: un 420% de incremento en las ventas de vehículos con GLP en España desde 2021, superando con creces la media europea del 135%. Esto ha convertido a España en el líder indiscutible del crecimiento en ventas de este combustible en toda la Unión Europea. Y la razón es clara: las ZBE se están endureciendo, los precios de la gasolina y el diésel se disparan y los conductores buscan alternativas. La marca Dacia, con sus modelos bicarburación, está liderando la revolución, ocupando cerca del 80% del mercado de nuevos vehículos con GLP.
El Sandero, ese clásico de la accesibilidad, ahora es la puerta de entrada a la etiqueta ECO de la DGT. Su precio base, alrededor de los 14.300 euros, se eleva hasta los 18.970 euros con el Jogger, convirtiéndolo en una opción atractiva para aquellos que aún dudan de la transición a híbridos o eléctricos. Pero no es solo una cuestión de precio: el GLP ofrece una autonomía considerable, llegando hasta los 1.600 kilómetros con sistemas de doble depósito, y una red de estaciones de servicio en constante expansión, con más de 800 puntos de suministro en todo el país.
La huelga de gasolineras, inminente, solo ha acelerado esta tendencia. Los conductores, ante la incertidumbre, se inclinan por la seguridad y la practicidad del GLP. Y si se mantiene esta dinámica, el combustible licuado podría recortar significativamente la cuota de mercado de los motores de combustión tradicionales, un escenario que no ha pasado desapercibido para los fabricantes.
El ahorro, que puede ascender hasta un 50% con respecto a los combustibles convencionales, es un argumento de peso. Pero la verdadera clave está en la accesibilidad: el GLP se ha consolidado como la opción más económica para obtener la etiqueta ECO, un factor determinante en la decisión de compra de miles de conductores. Una tendencia que, lejos de ser una moda pasajera, podría redefinir el futuro de la movilidad en España.