Las cámaras de tráfico pueden rastrear más allá de las matrículas
La Tecnología de lectura automática de placas de matrícula podría dar un salto significativo en la recopilación de datos, ya que podría detectar dispositivos electrónicos como teléfonos, relojes inteligentes y auriculares inalámbricos que viajan en los vehículos. Esto permitiría crear un perfil mucho más detallado de los ocupantes, planteando serias dudas sobre la privacidad.

Un sistema de seguimiento masivo en la carretera
La capacidad de rastreo no se limitaría a los teléfonos móviles. Los sistemas descritos podrían detectar auriculares Bluetooth, relojes inteligentes, pulseras de actividad, sensores de presión de neumáticos, tarjetas de acceso RFID, localizadores y hasta chips de identificación de mascotas. Esto significa que la Tecnología no solo identifica un vehículo, sino que puede acercarse a la identificación indirecta de la persona que lo utiliza.
La principal preocupación legal es que aunque la matrícula por sí sola ha generado debate sobre su consideración como dato personal, la combinación con identificadores electrónicos multiplica claramente el riesgo para la intimidad. En la Unión Europea, el marco de protección de datos plantea serias dudas sobre una implantación de este tipo sin consentimiento expreso o sin una habilitación legal clara.
Algunos expertos ya han advertido de que las cámaras de lectura de matrículas almacenan grandes volúmenes de información sensible y que, si no se protegen adecuadamente, pueden ser utilizadas para rastrear movimientos de conductores sin su conocimiento. A ello se suma el riesgo de ciberataques, porque estos sistemas también pueden convertirse en objetivos atractivos para atacantes que busquen acceder a datos de localización o hábitos de desplazamiento.
