Radar de ocupación: la dgt saca el martillo a los coches solos en las ciudades

La Dirección General de Tráfico ha dado un giro radical a la movilidad urbana. Ya no se tolerará viajar solo en coche en determinadas vías, y la multa de 200 euros es la nueva realidad para aquellos que incumplan esta norma.

El futuro compartido, o nada

El año pasado ya advertimos sobre esta posible medida, pero ahora la DGT ha activado los nuevos radares de ocupación, un sistema de vigilancia sofisticado que detecta la presencia de pasajeros. Pere Navarro, director general de la DGT, dejó claro que el ‘futuro de la movilidad será compartido o no será’. Y parece que la DGT está decidida a forzar ese cambio.

La medida, que se implementa a través de carriles VAO (Vehículos de Alta Ocupación) señalizados con la nueva señal S-51 b, va más allá de la simple advertencia. Los radares, ya instalados en Madrid y Sevilla, no discriminarán a los vehículos con etiqueta CERO, lo que supone un duro golpe a los privilegios que algunos conductores esperaban.

Radares de ocupación: vigilancia total

Radares de ocupación: vigilancia total

La Tecnología tras estos nuevos radares es avanzada: cámaras con lectores de matrícula y sensores de ocupación. La DGT asegura que con esta medida se podría reducir a la mitad el número de vehículos en circulación y el consumo de combustible, además de disminuir las emisiones. Pero la realidad, como siempre, es más compleja.

La implementación se extiende a varias vías en Madrid, Granada, Sevilla, Málaga y Valencia, incluyendo la A-6, la GR-3211, el Puente de la Señorita, la A-8057, la A-7056, la Ma-19 y la A-2. La Guardia Civil ha advertido que los controles de alcoholemia irán de la mano de estos nuevos sistemas, subrayando que “no es por incordiar, el objetivo es velar por la seguridad vial”.

Más allá de las multas: una estrategia completa

Más allá de las multas: una estrategia completa

La DGT no se limita a multas. Además de los carriles VAO, se están impulsando otras medidas: aumento del transporte público, incentivos para la movilidad activa, infraestructuras para fomentar la ocupación del vehículo y compartir el coche. Un enfoque, según Navarro, que requiere “prepararnos” para afrontar un problema de éxito, una realidad que debemos gestionar con determinación.

La DGT no está solo en esta apuesta. La estrategia se enmarca en la necesidad de reducir los accidentes y la mortalidad en las carreteras. La señal S-51 b, junto con los nuevos radares, son el primer paso en un proceso que, si tiene éxito, podría transformar la cara de la movilidad urbana. Pero, a juzgar por el historial, la implementación de estas medidas siempre ha sido un desafío, y la paciencia será clave. El olor a gasolina y el rugido de los motores, por ahora, siguen siendo la banda sonora de una ciudad que lucha por respirar.