Radares de remolque: la dgt intensifica la vigilancia en obras
La dgt despliega una nueva estrategia para combatir la velocidad excesiva: radares móviles que pueden aparecer en cualquier punto de la carretera. Su objetivo principal: los tramos de obras, donde la imprudencia al reducir la velocidad ha provocado 15.000 sanciones el año pasado.

Nuevos radares remolcables vigilan la a-1
Estos dispositivos, a diferencia de los radares fijos o de tramo, son remolcados y ubicados temporalmente en diferentes puntos de la vía. Su aparición es impredecible, lo que obliga a los conductores a mantener una atención constante.
Actualmente, uno de estos radares está instalado a la altura de la salida 45 de la A-1, en sentido bajada. La velocidad máxima en este tramo es de 100 km/h, pero la presencia de operarios realizando trabajos obliga a reducir la velocidad. La sanción por exceso de velocidad puede llegar hasta 20 multas por minuto, es decir, una cada tres segundos.
La batería de estos radares puede funcionar hasta dos semanas con una única carga, y están conectados a internet para transmitir las sanciones a los centros de tráfico. Esta tecnología permite una vigilancia mucho más flexible y adaptada a las necesidades de cada momento, especialmente en zonas de construcción.
La dgt busca así reducir el elevado número de accidentes que se producen en estas áreas, donde la velocidad es un factor de riesgo importante. La cifra habla por sí sola: la rápida implementación de estos radares demuestra la urgencia de abordar este problema.
La presencia de estos radares no solo se limita a la A-1. La dgt tiene previsto desplegarlos en otras vías de la red, lo que significa que los conductores deberán estar preparados para encontrarse con ellos en cualquier momento. La clave está en la prudencia y el respeto a los límites de velocidad, especialmente donde hay trabajadores. Es una cuestión de seguridad, y la dgt no va a ceder.
