Radares de remolque: la nueva pesca de la dgt impacta en barcelona
La DGT intensifica su control en las carreteras españolas con la implantación de radares de remolque, dispositivos móviles capaces de multar a los conductores con una precisión escalofriante. La reciente instalación de uno en la autovía A-2, que une Madrid y Barcelona, ha generado revuelo tras registrar siete sanciones en menos de 30 segundos.

La movilidad de los radares, un desafío para los conductores
Estos sistemas, ya desplegados en otras autopistas como la A1 en Madrid, representan una evolución en la Tecnología de control de velocidad. Su principal ventaja radica en su flexibilidad: pueden ser trasladados a diferentes puntos de la vía, dificultando así su anticipación por parte de los conductores. El Servicio Catalán de Tráfico (SCT), equivalente a la DGT a nivel autonómico, ha sido uno de los primeros en adoptar esta Tecnología. Según datos de la SCT, tras la instalación inicial en Cataluña, se sancionaron 9.980 vehículos en tres días, con un objetivo anual de 110.000 multas.
El vídeo de un usuario en redes sociales, que muestra el radar en acción a la altura de Cornellà de Llobregat, demuestra la eficacia de estos dispositivos. El límite de velocidad en ese tramo es de 80 km/h, pero varios vehículos fueron sorprendidos excediéndolo. La cifra habla por sí sola: en tan solo 25 segundos, se contabilizaron siete sanciones.
La DGT planea desplegar hasta 25 radares de remolque en toda España para 2026, ubicándolos inicialmente en 150 puntos considerados de alta peligrosidad, incluyendo zonas en obras. La rapidez y la capacidad de estos sistemas para detectar infracciones están generando preocupación entre los conductores, que ven cómo la planificación de sus viajes se ve alterada. Una cifra reveladora: en Cataluña, se estima que los radares de remolque podrían superar con creces el objetivo anual de sanciones.
La autonomía y la precisión de estos dispositivos no son el único motivo de inquietud. La facilidad con la que pueden ser trasladados a diferentes puntos de la carretera significa que los conductores deben estar permanentemente alerta. Ya no se trata solo de evitar los radares fijos, sino de anticipar su posible ubicación en cualquier tramo de la vía. El olor a gasolina, el rugido del motor. y ahora, la certeza de que la velocidad no es excusa.
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