Radares de remolque: la pesadilla móvil que ya multó a siete conductores en menos de media minuto
La tranquilidad en la carretera se ha visto alterada. Los radares de remolque, esos dispositivos que antes eran una mera posibilidad, ya son una realidad palpable en España. Y su eficacia, según los datos que llegan desde las autovías, es alarmante.

Barcelona se suma a la ola de control con una sanción exprés
El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha desplegado uno de estos sistemas en la autopista A-2, la arteria que une Madrid y Barcelona, generando un impacto inmediato. Un vídeo viralizado en redes sociales muestra cómo, en tan solo 25 segundos, el radar ha multado a siete conductores que excedían el límite de velocidad en un tramo donde la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora.
La movilidad y la capacidad de los radares de remolque son lo que más preocupa a los conductores. A diferencia de los radares fijos o móviles tradicionales, estos dispositivos se pueden trasladar a cualquier punto de la vía, lo que dificulta su anticipación. El SCT había anunciado previamente la instalación de 25 de estos radares en todo el país, ubicados en 150 puntos considerados de alta peligrosidad, incluyendo zonas en obras.
Tras su despliegue inicial en Cataluña, el SCT registró 9.980 sanciones en tres días. El objetivo anual es alcanzar los 110.000 vehículos sancionados. El vídeo de la A-2, sin embargo, sugiere que esta cifra podría superarse con creces.
La autonomía de estos aparatos, combinada con su precisión, plantea un desafío para los conductores. Los radares de remolque no solo están funcionando, sino que lo hacen con una eficacia que desmiente cualquier percepción de que se trata de una medida temporal. El radar situado bajo la rotonda de Splau, en dirección a Martorell, se ha convertido en un claro ejemplo de esta nueva realidad.
La cifra habla por sí sola: siete sanciones en 25 segundos. Esto no es un mero aumento de control, es una transformación del paisaje vial. La adaptación será obligatoria.
