Semana santa: la baliza v-16 falla estrepitosamente y dispara las muertes
La DGT se enfrenta a una dura factura tras la reciente Semana Santa: el despliegue de la polémica baliza V-16, presentada como una revolución en seguridad vial, ha resultado ser un fiasco. Los datos oficiales revelan un alarmante aumento en el número de atropellos y colisiones, poniendo en tela de juicio la efectividad de esta Tecnología y la estrategia de la Dirección General de Tráfico.

Un incremento preocupante en accidentes
Las cifras hablan por sí solas: un incremento del 5% en atropellos mortales y un 4% en colisiones frontales, traseras y múltiples entre vehículos. Un resultado devastador que contrasta con las expectativas generadas en torno a la baliza V-16, concebida como un sustituto más avanzado y seguro de los triángulos de emergencia.
Pere Navarro, director de la DGT, ha admitido, aunque con reticencias, que “quizás se podrían haber hecho algunas cosas mejor”. Una admisión que llega demasiado tarde, cuando la tragedia ya ha golpeado a numerosas familias y la confianza en la seguridad vial se ha visto seriamente comprometida. El problema principal, según fuentes internas de la Guardia Civil, radica en la falta de visibilidad y fiabilidad de la baliza en condiciones reales de tráfico.
La promesa incumplida de conectividad. La V-16 fue vendida como una solución inteligente, capaz de alertar a otros conductores sobre la presencia de un vehículo detenido en la vía gracias a su conectividad y visibilidad. Pero la realidad ha demostrado que esta promesa se ha quedado en el papel. Muchos conductores han denunciado la dificultad para detectar la baliza en determinadas horas del día, lo que anula su función preventiva y aumenta el riesgo de accidentes.
La obligatoriedad de la baliza V-16, impuesta en enero de 2026, ha estado rodeada de controversias desde el principio. El elevado precio, la confusión en las instrucciones de uso y las preocupaciones sobre la privacidad de los datos – al exponer la ubicación del vehículo en un mapa público – fueron solo algunos de los obstáculos que frenaron su aceptación. Pero la crítica más dura ha sido, sin duda, la relacionada con su seguridad, o la falta de ella.
La Semana Santa, con su elevado flujo de tráfico y la mayor probabilidad de averías, se presentó como la primera gran prueba de fuego para la baliza V-16. Y el resultado ha sido un fracaso rotundo. La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha calificado la herramienta de
